viernes, 22 de mayo de 2015

Exposición de mis libros-escultura "Otra manera de sentir los libros"

Trabajando en la construcción de
uno de los libros-escultura
Durante varios meses he estado trabajando y creando escenas en libros, libros que me gustaban, que me gustaban porque me han tocado en algún momento de mi vida, mi vida y mi camino, mi camino y mi escritura.

Y ha sido este mes de mayo cuando han empezado a ver la luz.

Así que ¿por qué he hecho esto? Buena pregunta.
Lo he hecho porque no sólo escribo, sino que creo, modelo, imagino. Dentro de mi cabeza las ideas brotan sin que pueda pararlas. Y esta exposición salió después de haber estado trabajando con mi otro proyecto Rua de Biblos

Casi todos los libros
de los que he creado un
libro-escultura están
en mi biblioteca
Como digo en la introducción de la exposición y leeréis si os acercáis a alguno de los sitios donde estará de aquí a julio:

"Hacer tributos es algo que debería estar más de moda. Quizá porque es una manera de honrar aquello que nos gusta, pero también porque es una forma hacerlo llegar a muchas más mentes inquietas con las que compartirlo, sentirlo, disfrutarlo…

La gente tiende a preguntarte “¿Cuál es tu libro preferido?” Y siempre se me traba la lengua cuando tengo que abalanzarme a una respuesta rápida, que realmente no puede ser una, sino varias.

Y quizá es por estas dos cosas por lo que esta muestra luce hoy dentro de estas paredes, rodeadas de papel, como debe ser. Porque es el lugar donde están los libros, y lo que salen de ellos, como este pequeño elogio a aquellos que de alguna manera me han tocado, han dejado que penetre entre sus páginas y me pierda indefinidamente, me han emocionado o me han hecho darme cuenta de cosas de la vida.

Porque al final todo consiste en eso, vivir y dejarnos llevar por esos pequeños placeres que nos acompañan. Y estos que aquí colgados, que lucen sus mejores galas,  han sido algunos de los míos"

Así que está todo dicho por el momento. Ahora sólo os falta verlo. Por eso os dejo un pequeño collage con casi todos los libros-escultura y un poquito más abajo las fechas y ciudades donde van a estar expuestos.

Espero que os paséis a echar una hojeada y firméis en el cuaderno de visitas ;)



Hasta el 28 de mayo estarán expuestos en la Tuuu librería, Calle Padilla 78, Madrid
Del 1 al 19 de junio los acogerá la Biblioteca dos Coruchéus, Rua Alberto de Oliveira, AlvaladeLisboa
Y a finales de junio y el mes de julio estará en la Librería Auzolán de Pamplona, Calle San Gregorio 3.




viernes, 24 de abril de 2015

Mi deseado viaje literario: Haworth, here I go!

50 páginas...
Varios  tes  y algún que otro trozo de tarta...
Distintas cafeterías, jardines, miradores...
Lisboa.
Recuerdos de mis viajes a Edimburgo



Todo esto y más forma parte de este proceso de escribir la historia que un día se empezó a formar en mi cabeza y se puede convertir en mi primera novela terminada (si no contamos la que escribí con 17 anos, o mis dos cuentos de cuando iba a primaria)

Y como escribir una novela es un gran proyecto, he decidido hacer a la vez algo que se le asemeje. Algo que hace anos se paso por mi cabeza, mientras leía el primer libro que se quedo grabado como mi favorito, y cuyas paginas tardaron en ir desapareciendo de mi mente. 
Restos de él y de su autora quedaron dentro de mi sin que me diera cuenta, vivieron en mí pese a que mis gustos cambiaron y mi altura iba indicando que avanzaba poco a poco en distintas direcciones. 

Fue solo hace unos meses, cuando tuve que representar un libro para una exposición, cuando me di cuenta de que seguía latiendo con fuerza dentro de mi. Así que me he decidido. 
Este domingo me voy a Haworth, a ver la casa donde vivió Emily Brontë, a pasear por los páramos que tanto le inspiraron, a recorrer el paisaje que la cautivó y le hizo escribir su única y maravillosa novela "Cumbres borrascosas". 

Así que ahí voy Haworth. ¡Por fin vamos a conocernos!

Una pulsera de Rua de Biblos con su nombre, y el cuaderno que me he hecho para el viaje

lunes, 13 de abril de 2015

La olvidoteca

Como dice su director "La Olvidoteca es un proyecto que trata de rescatar del olvido las obras que han dejado de ser novedad a través de una cata a ciegas"

Una iniciativa de la Biblioteca Pública Provincial de Córdoba para rescatar las obras que por un motivo u otro han dejado de ser novedad, las menos leídas en los últimos tiempos, las que no han sido prestadas en el último año, como recuerda el bibliotecario que fueron las de William Faulkner, Premio Novel y dos veces Premio Pulitzer, que pese a tanto renombre nadie encargó el año pasado. "Hay que dar la oportunidad de conocer y saborear los libros olvidados" repite el director.

Envueltos para que no se vean los títulos, solo hay que coger uno, quitarle el papel y llevarlo a casa con el compromiso de leerlo. 


Después te hacen valorar la experiencia con tenedores, como si habláramos de gastronomía:
- Un tenedor si al ver el libro te entra por los ojos.
- Dos si no te llamó la atención su aspecto pero poco a poco te fue conquistando.
- Tres si la apariencia fue irresistible pero te decepcionó
- Cuatro si no te gustó desde el principio al fin.

Hay veces que ciertos libros no resultan atractivos por causa del género, porque están escritos de manera antigua, o porque no tiene nada que ver con lo que estamos acostumbrados a leer. Pero hay que intentar salir un poco de ese encasillamiento y abrir los ojos a todo lo que nos puede ofrecer una lectura diferente, por lo menos lanzarse a la experiencia. 
Y este proyecto es una buena manera de hacerlo, sólo que por ahora tendríamos que trasladarnos hasta Córdoba ;)

Lo bueno, que una vez que hemos participado podemos recomendar también libros para incluir dentro de esta nueva forma de biblioteca y aportar nuestro granito de arena. Porque como repiten en esta biblioteca "Lo importante es salir del círculo comercial y acoger nuevas y antiguas opciones, hay mucho que leer y hay que intentar darles la mayor visibilidad, porque se lo merecen"

martes, 7 de abril de 2015

Mi adorada Emily Brontë y Cumbres Borrascosas

Retrato hecho por su hermano
Branwell Brontë




Si me preguntan por mi libro preferido instantáneamente a mi cabeza viene Emily Brontë

Es cierto que desde que leí "Cumbres borrascosas" ha llovido ya mucho, pero aún recuerdo como me aprendía frases de memoria, subrayándolas a lápiz y repitiéndolas sin parar, escribiéndolas en papeles para ir recitándolas sola en mi cuarto. Todavía oigo los susurros en aquel cuarto cuya cama estaba al lado de la ventana, de donde se podían escuchar las más espeluznantes voces en las noches en que la casa era agitada por el viento, y unos Cathy y Heathcliff adolescentes se encaramaban al abrigo de las sombras.

Mi edición de "Cumbres borrascosas" y los apuntes que tomaba, dentro del libro desde hace más de quince años.
Muchos han calificado la única novela de Emily Brontë como la obra maestra de la literatura romántica universal, con una turbulenta trama en unos parajes inhóspitos que sirvieron de escenario a los amantes más atormentados e infernales que nunca había creado una mujer.

"Cuantas veces hemos desafiado los dos juntos a los espectros, hacíamos apuestas a ver quién se atrevía a quedarse más rato entre las tumbas, invocándolos para que vinieran. Heathcliff, si te desafiara ahora, ¿te atreverías? Yo sola no quiero quedarme allí. Aunque me entierren a doce pies de profundidad, aunque me echen la iglesia entera encima. Hasta que vengas tu conmigo no descansaré, ¡nunca descansaré"

Todavía tengo pendiente esta versión de 2011, que según dicen es una de las más fidedignas.




Según sus numerosas biografías, Emily Brontë nunca se sintió bien fuera de Haworth. Era una persona reservada, familiar, a la que le gustaba pasear por la naturaleza junto a la compañía de su perro, Keeper.
Vivió siempre en la casa familiar, salvo las cortas estancias que pasó en dos colegios y luego en Bruselas. Pero regresaba al poco tiempo, pareciendo no poder vivir lejos de sus páramos.
Y desgraciadamente murió joven, demasiado, con sólo treinta años, tras haber cogido frio en el funeral de su adorado hermano, tumbada en el sofá al lado de sus hermanas Charlotte y Anne.
La bonita iglesia de Haworth, recoge sus restos, igual que los de sus hermanas, que desgraciadamente poco tardaron en seguirla.  


Otro retrato de las hermanas
hecho por Branwell, donde
él aparece como una sombra
Emily era la quinta hija de un párroco de provincias. Aparte de las conocidas Charlotte y Anne, tuvo tres hermanos más. Las dos mayores murieron siendo niñas y Branwell,  el único chico, vivió una vida disipada y libertina que, según dicen algunos críticos, marcó el tema de las novelas de sus tres hermanas escritoras.

Todos los hermanos murieron jóvenes, la última fue Charlotte, con 38 años. Y nunca supieron la fama que alcanzarían los pequeños escritos que ocuparon sus vidas con tanto fervor.


Educadas en casa por su padre, un estricto párroco, y su tía,  tras la temprana muerte de la madre, se interesaron muy pronto por temas políticos, estaban suscritos a varias revistas literarias y leían los pocos periódicos que llegaban al apartado pueblo de Haworth.  

Hoja del diario de Emily Brontë,
donde no sólo se encuentra
una parte de las historias de Gonda, sino
un dibujo de de ella y su hermana Anne en
su casa de Haworth.
Nunca se relacionaron demasiado con la gente del exterior, y se cree que ellos cuatro se bastaban para ocupar todas esas horas muertas que los días les ofrecían. Y es que Charlotte y Branwell comenzaron a escribir las aventuras de Angria, un lugar inventado del que iban acumulando historias, y al que luego se sumaron las dos pequeñas, Emily y Anne, que crearon Gondal.



A diferencia de los manuscritos de Angria, los de Gondal casi no se conservan,  pero si se dice que algunos de sus poemas fueron el germen de los personajes de Cumbres Borrascosas.





Después trabajaron fuera de la casa familiar, de institutrices o profesoras, siguieron con sus escritos, con su mundo, volvieron a casa, se volvieron a ir. Tras la muerte de su tía poco a poco fueron volviendo de nuevo y sus historias siguieron hilándose. Cuatro hermanos que estaban unidos por más que la sangre, por sus sueños de artistas, que poco a poco se iban afianzando. La música, la pintura, la escritura...

Branwell intentó dedicarse a la pintura, y lo primero que publicaron las tres hermanas fue un pequeño recopilatorio de poemas bajo los pseudónimos de Currer, Ellis y Acton Bell (Charlotte, Emily y Anne, respectivamente), conservando las iniciales de sus propios nombres. Sólo vendieron tres copias. Pero no desistieron.

 Pronto se embarcaron cada una en sus proyectos y en 1947 publicaron Jane Eyre, Cumbres Borrascosas y Agnes Grey, respectivamente, siempre bajo sus pseudónimos.


Después llegó la época mala, cuando tuvieron que hacerse cargo de un Branwell cuyo estado psicológico y mental había empeorado (según dicen debido a su adicción al opio y al alcohol). Emily lo salvó de un incendio al arden su cama, y poco después murió. Emily le siguió a los tres meses aquejada de una tuberculosis que arrastraba desde hacía tiempo. Cinco meses después fue Anne, y Charlotte les sobrevivió siete años, hasta que se reunió con todos ellos dejándonos pocos rastros de una familia que todavía sigue suscitando mucha curiosidad.
Se dice que Emily destruyó varios de sus manuscritos, e incluso que Charlotte quemó parte de la segunda novela que estaba escribiendo a petición de su hermana. Sabía que era demasiado celosa de su intimidad como para que nadie leyera lo que había escrito, y así todo quedó reducido a su única novela, algún poema y dos cartas y unos diarios que escribió con Anne.

Así que poco sabemos realmente de ella. De las tres hermanas, Emily siempre fue descrita como la más sincera, casi salvaje. Su actividad favorita era pasear por los sombríos páramos, sola, con su perro o acompañada por alguna de sus hermanas. Amaba los animales y tenía por compañero un perro, Keeper, que incluso después de su muerte acudía a su habitación por las noches, esperando encontrarla.

Si dicen que Charlotte era la racionalidad, la sensatez y las buenas maneras y Anne el encanto y la ingenuidad, Emily fue la sinceridad, la naturalidad, el amor a la naturaleza y la libertad por encima de los convencionalismos.


Quizá algún día visite ese lugar que tanto le inspiró, y creo no está muy lejos. Mientras tanto me deleito con pensar en ello y saber que por lo menos tengo su libro entre las manos.


lunes, 30 de marzo de 2015

Un tanque de guerra que combate la ignoracia

 
 
Ya que acaba de pasar el día de la poesía y se acerca la Feria del Libro en varias ciudades, aquí os dejo una original manera de difundir la literatura.
 
La idea parece un poco rocambolesca, pero realmente es una gran "vuelta de tuerca" a la imaginación y a la historia, ya deja totalmente claro cómo se puede convertir algo horrible en todo lo contrario.
 
El artífice es Raúl Lemesoff, un argentino que compró un Ford Falcon 79 que había pertenecido a las fuerzas armadas de su país (de la época de la dictadura argentina) y lo convirtió en un tanque con el que se pasea por las calles ofreciendo más de 900 libros.
Lo llamó ADIM, Arma de Instrucción Masiva, y es una iniciativa con la que viaja por varias ciudades regalando y aceptando donaciones.
 
"El ADIM se ha creado para que las personas reconozcan varios aspectos de la vida: compartir, educación y pasar bien el tiempo. Es una contribución por la paz mediante la literatura", explica el artista.
 
Su única exigencia: que prometan leer lo que se lleven. “Mis misiones son muy peligrosas”, bromea el artista, “ataco gente de una manera amable y divertida”.
 
Aquí  queda un vídeo de como actúa. Una gran forma de difundir la lectura. ¡Enhorabuena!
 
 

martes, 24 de marzo de 2015

Figuras en libros de Jodi Harvey-Brown




"The books that we love to read should be made to come to life."

Jodi Harvey-Brown, de Pennsylvania, siempre amó leer, los libros y todo lo que podía salir de ellos. Así que tras encontrar una caja de libros usados en una tienda de segunda mano empezó a darles forma.
Fue su marido quien la animó a enseñar sus creaciones en una comunidad de artistas y así se dio a conocer.
Es profesora de danza y tiene un hijo pequeño, pero todavía encuentra tiempo para crear, aunque sea por la noche, hasta las dos de la mañana, cuando todo está en silencio.
Aquí algunas de sus creaciones, que no dejan de ser impresionantes. Pero lo que me más me gusta es conocer la historia que se encuentra detrás de las creaciones, como una persona es capaz de vencer al sueño y a su vida diaria para dedicarse a una de las cosas que más le gusta hacer.









lunes, 9 de marzo de 2015

Rutinas de escritores

Hace tiempo que quería investigar sobre este tema.

A veces en las revistas literarias encuentras anécdotas, curiosidades, artículos sobre uno u otro escritor que tenía manías extrañas. Y es que como lectores muchos tenemos esa curiosidad por los procesos creativos de los genios que se esconden tras las páginas que devoramos, y si encima vienen decoradas con historias rocambolescas aún más.

Así que me he puesto a buscar y he encontrado rutinas de algunos de ellos. Y aunque no se qué de ciertas tienen todas, me gusta poder transportarme a esos momentos en los que se centran en lo que tienen dentro y lo dejan salir.

Aquí hay una pequeña selección, de algunos de los autores que he leído.



Jane Austen amanecía pronto, mucho antes que las demás mujeres de la casa, y aprovechaba para tocar el piano. A las 9h preparaba el desayuno familiar y sólo entonces se sentaba a escribir en la sala de estar, muchas veces con su madre y su hermana cosiendo o hablando alrededor.
La cena se servía entre las 15 y 6h, a la que seguía una tertulia, juegos de cartas y el té. Después Austen leía en voz alta novelas y durante ese tiempo aprovechaba para leer a su familia algunas de las cosas que escribía.

 
Victor Hugo escribía cada mañana desde su pequeño escritorio empotrado a la ventana. Se despertaba al alba por el disparo diario que religiosamente propinaban desde un fuerte cercano. Su sirvienta, Juliette Drouet, le servía su taza de café y le entregaba su correspondencia diaria. Tras leer las apasionadas palabras de "Juju" a su "amado Cristo", Hugo ingería dos huevos duros, se encerraba en su puesto de vigilancia y escribía hasta las 11.00 A.M.
Simone de Beauvoir se levantaban temprano por la mañana para trabajar y seguía el mismo horario. Se despertaba, tomaba un té y trabajaba de 10 y 13h. Entre la hora de la comida y de la merienda descansaba, se encontraba con sus amigos y a las  17h volvía al trabajo hasta las 21h. En 1965 confesó en una entrevista: “Siempre tengo prisa por ponerme en marcha, aunque en general no me gusta empezar el día”.  

  
Truman Capote solo conseguía escribir si estaba tumbado, por eso lo hacia en la cama o en un sofá. Con la máquina de escribir entre las piernas, haciendo acrobacias
Debo escribir todos los días sin fallar uno solo. No tanto por asegurar el éxito deI trabajo, como por evitar romper mi rutina”. Plasmó Leo Tolstoy en su diario hacia mediados de 1860, mientras estaba metido de lleno en la escritura de "Guerra y Paz".

Su hijo Sergei comentó que trabajaba completamente aislado. Nadie estaba autorizado a entrar en su estudio y las puertas de las habitaciones contiguas permanecían cerradas bajo llave y candado para asegurarse que no sería interrumpido.


Toni Morrison. Compaginaba su trabajo de 9 a 17h con la escritura, por lo que tenía que utilizar el final del día para concentrarse en crear sus historias. Evitaba los cócteles y la vida social y aprovechaba las horas nocturnas para escribir. O eso fue hasta los años 70. En los 90  empezó a escribir en las primeras horas de la mañana, justo antes de que amaneciese. Una vez afirmo que era incapaz de escribir de forma regular.



Stephen King escribe todos los días, ya sean vacaciones o su cumpleaños. Y no para hasta que llega a las 2000 palabras. Trabaja a las mañanas, empezando entre las 8-8.30 y termina sobre las 13h. 
Las tardes y noches las dedica a dormir una siesta, escribir cartas, leer, estar con su familia over a los Red Sox por televisión.   







¿Y por qué he elegido sólo estos autores?
Porque como me ha pasado en esta página, Writers at work, donde hay una GRAN selección de fotos de escritores en sus lugares de trabajo, empiezas a leer sus nombre y no conoces ni a la mitad (y yo que me creía una buena lectora ;)


Nombres como Toni Morrison, Simone de Beauvoir, Enid Blyton, Tolkien, Tolstoy, Karen Blixen, Italo Calvino, Whitman, Doris Lessing, Jk Rowling, Isabel Allende, Cotazar, Bolaño, Margarite Yourcenar, Heminway, Murakami, Dumas, Virginia Woolf, Agatha Christie, Mark Twain, Conan Doyle, Saint Exuperie... o alguno otro más me suenan, pero los demás:...totalmente desconocidos.
Y te sientes un poco triste cuando les ves ahí sentados, centrados en sus historias, como espectadora dentro del mundo que están creando y del cual no te suena nada. Pero por otra parte te sientes alegre. Todavía quedan miles y miles de historias por descubrir.

¿Cómo caen los autores en nuestras manos? Muchos por azar. Así que sigamos jugando a los dados.


 Y cerramos con la frase de esta página que recoge los lugares de trabajo de los escritores: 

 "Watch the giants works. Then go to work yourself"

Yo me voy al mío ;)