Volvemos con algún otro escrito, ya iba siendo hora, aunque estos meses han sido ajetreados; pero esta canción de Laura Jensen y Cary Brothers, "Come pick me up" y esas cosas que a veces pasan a tu alrededor y no te dejan inerte, me han llevado a escribir esto, otra historia para una continuación. Como siempre, leer mientras escucháis esta preciosa canción!
Hoy ha llegado una carta que no quiero abrir. Huele a rancio, a podrido, a algo que se extingue.
Puede que en otro momento me hubiera alegrado, pero ahora, justo ahora, no.
La ventana deja pasar los árboles, el asfalto, el mar al fondo, el sol escondiéndose por el horizonte. Arropada con una fina chaqueta me hago un ovillo en el asiento y cierro fuerte los ojos para llegar cuanto antes, para alejarme de allí, para sentirme otra yo. Paso los pueblos que parecen fantasmas, con las calles semidesiertas, con algún niño jugando a algo que no distingo pero me trae recuerdos olvidados… Intento no derramar ni una, ni una sola; para creerme que soy fuerte.
Me espera un apartamento vacío, una ciudad nueva, una noche llena de silencio y ruido de coches al pasar. Pero casi no duermo y me encantan los reflejos de las luces en el cielo de mi habitación.
Pensaré en mi abuela, en sus refranes, en sus postres de los domingos. Así olvidaré lo que podría poner en esa carta. El amanecer en la gran ciudad me deparará algo bonito, y en la cafetería de la esquina el café por las mañanas será mi amuleto.
Ya queda poco. Sólo cerraré unos minutos los ojos para que llegue antes.
Dulces sueños queridos recuerdos, dulces sueños mi vida.
(Por R, porque hay vidas que se quedan en el camino pero hay preciosas fotografías en nuestras retinas que siguen sonriendo)



