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martes, 14 de febrero de 2017

84 Charing Cross Road, ¡Qué suerte haberte encontrado!



Las casualidades existen, y esta ha sido una de las maravillosas.
Hace unas semanas escuché una charla de Isabel Coixet donde recomendaba varios libros y entre ellos este, que anoté con mil asteriscos. A los pocos días leí en el periódico que iban a poner en la filmoteca la adaptación que hicieron en 1987, con Anthony Hopkins y Anne Bancroft (a ella la adoro desde que con dieciséis años me quedé prendada al ver "Grandes Esperanzas"), así que sin dudarlo reservé mi entrada.

La proyectaron ayer por la tarde. Así que tomé prestado el libro de la Biblioteca y mientras la lluvia mojaba las calles de la ciudad, mi trayecto en autobús hasta la proyección estuvo impregnado del encantador humor de la autora, que desde el primer momento te hace levantar las cejas y asomar una media sonrisa mientras pasas las páginas. Me bajé en la última parada y esperé ansiosa a que empezara la película. Y como no podía ser de otra forma, me encantó.
Por la noche dejé la luz encendida hasta que terminé el libro, y cuando volví la última página, lo agarré y disfruté de ese emocionante momento que todo lector experimenta cuando termina una historia que sabe que se le va a quedar grabada para siempre.

He leído que muchos se quejan de que las cartas tratan en exceso los detalles estéticos de los libros que poco interesan al lector, pero mi réplica a todos esos comentarios es sencilla: Es la vida, y ver retratado ese amor tan meticuloso por estos objetos a mí me produce todo lo contrario: Una admiración infinita.

Helene Hanff

La historia es real, las cartas son reales, y los personajes también. La autora recoge en este libro la correspondencia que mantuvo con un empleado de una librería londinense al que encargaba ejemplares particulares que no podía encontrar en su país natal. 

Frank Doel, su mujer Nora y sus hijas
Helene Hanff nació en 1916 y vivió en Nueva York escribiendo obras de teatro que a pocos interesaban hasta que tras varios años se convirtió en guionista de la televisión americana. Nunca fue una escritora con un éxito reconocido, y murió sin dinero en una residencia de ancianos. Pero por el camino escribió este maravilloso libro que le aportó grandes alegrías "Lo que me ha sucedido en estos últimos diez años es increíble, !Admiradores del mundo entero me consideran una amiga! En Londres, por las cartas que escribí, ¡han colocado, en el emplazamiento de la librería, una placa de cobre con mi nombre! Sigo pensando que soy una escritora sin cultura ni demasiado talento, pero a pesar de todo ¡me han dedicado una placa de un muro de Londres! ¿Quién se atrevería a imaginar una historia así?"

Debido a su admiración por los libros, sus ediciones y encuadernaciones, comenzó una correspondencia con la librería Marks & CO que duró casi veinte años, y que casi por casualidad se publicó años después. Ha sido una suerte encontrarlo, aunque me cuesta creer que no lo haya descubierto antes. Sobre todo porque hay algo de la protagonista que me engancha y me enreda. Quizá es que me recuerde a algo de mi misma.

 
             

En formato de cartas, nos desvela una pasión que también es la mía.  Y como día de las casualidades, al llegar a casa tenía una carta esperándome, de un amigo que también adora este género. Alegría por partida doble.

Pero las casualidades no terminan aquí. Como tres es el número mágico, la tercera fue cuando el organizador contó a la sala que justo ayer, 13 de febrero, se cumplían 30 años del estreno de la película 84 Charing Cross Road en Nueva York.  Y los espectadores que allí estábamos celebramos el aniversario viéndola de nuevo. ¡Todo un placer!

Así que puedo decir que tengo un libro más en mi lista de los buenos. Y que las casualidades existen y se encuentran a la vuelta de la esquina!

lunes, 19 de diciembre de 2016

Feliz 19 de diciembre para Isabel Coixet


Hoy, 19 de diciembre, a mi ADORADA Isabel Coixet le otorgan el premio Atlántida, un premio que se da una personalidad de prestigio, ajena al mundo del libro, que haya contribuido al fomento de la lectura.  ¡Ole, ole y ole!

La descubrí hace varios años con la película "Mi vida sin mí" y me dejó atónita ante tanta dulzura y dureza unidas. Hace unos años me maravillo con la exposición sobre el extraordinario libro de John Berger  "De A para X" (que quien no haya leído tiene que correr a la biblioteca o a una librería a por él). Y ahora me he enterado que en 2017 va a estrenar la adaptación de la novela de Penélope Fitzgerald "La librería", rodada en Asturias y en la que además ha encargado a una firma local el vestuario de sus protagonistas (¡Así me gusta, fomentando el mercado local!)

Así que no solo no me extraña el premio que va a recibir, sino que me alegra sobremanera.

Siempre me he sentido "un poco" cerca de esta artista que roza como con una ligera brisa todo aquello que toca, y a la que los temas sociales le han embaucado en varias de sus producciones( documentales sobre crisis olvidadas, las torturas de Sarajevo, el caso de la polémica del Juez Garzon, del desastre del Prestige, las victimas de las torturas del ex-dictador de El Chad...)

No es solo su mirada intimista, es también la forma en que tiene de retratarnos la realidad, real, como es. Dura,  como es. Ácida, como es. Emotiva, como es.
Es cierto que no todo todo todo lo que ha hecho lo subrayo, (alguna película se me ha quedado a la mitad) pero la mayoría sí. Y leer esta noticia, aunque no es el primer premio que recibe, pero si el más relacionado con los libros, me ha emocionado. 
¡Enhorabuena Isabel! 

martes, 7 de abril de 2015

Mi adorada Emily Brontë y Cumbres Borrascosas

Retrato hecho por su hermano
Branwell Brontë




Si me preguntan por mi libro preferido instantáneamente a mi cabeza viene Emily Brontë

Es cierto que desde que leí "Cumbres borrascosas" ha llovido ya mucho, pero aún recuerdo como me aprendía frases de memoria, subrayándolas a lápiz y repitiéndolas sin parar, escribiéndolas en papeles para ir recitándolas sola en mi cuarto. Todavía oigo los susurros en aquel cuarto cuya cama estaba al lado de la ventana, de donde se podían escuchar las más espeluznantes voces en las noches en que la casa era agitada por el viento, y unos Cathy y Heathcliff adolescentes se encaramaban al abrigo de las sombras.

Mi edición de "Cumbres borrascosas" y los apuntes que tomaba, dentro del libro desde hace más de quince años.
Muchos han calificado la única novela de Emily Brontë como la obra maestra de la literatura romántica universal, con una turbulenta trama en unos parajes inhóspitos que sirvieron de escenario a los amantes más atormentados e infernales que nunca había creado una mujer.

"Cuantas veces hemos desafiado los dos juntos a los espectros, hacíamos apuestas a ver quién se atrevía a quedarse más rato entre las tumbas, invocándolos para que vinieran. Heathcliff, si te desafiara ahora, ¿te atreverías? Yo sola no quiero quedarme allí. Aunque me entierren a doce pies de profundidad, aunque me echen la iglesia entera encima. Hasta que vengas tu conmigo no descansaré, ¡nunca descansaré"

Todavía tengo pendiente esta versión de 2011, que según dicen es una de las más fidedignas.




Según sus numerosas biografías, Emily Brontë nunca se sintió bien fuera de Haworth. Era una persona reservada, familiar, a la que le gustaba pasear por la naturaleza junto a la compañía de su perro, Keeper.
Vivió siempre en la casa familiar, salvo las cortas estancias que pasó en dos colegios y luego en Bruselas. Pero regresaba al poco tiempo, pareciendo no poder vivir lejos de sus páramos.
Y desgraciadamente murió joven, demasiado, con sólo treinta años, tras haber cogido frio en el funeral de su adorado hermano, tumbada en el sofá al lado de sus hermanas Charlotte y Anne.
La bonita iglesia de Haworth, recoge sus restos, igual que los de sus hermanas, que desgraciadamente poco tardaron en seguirla.  


Otro retrato de las hermanas
hecho por Branwell, donde
él aparece como una sombra
Emily era la quinta hija de un párroco de provincias. Aparte de las conocidas Charlotte y Anne, tuvo tres hermanos más. Las dos mayores murieron siendo niñas y Branwell,  el único chico, vivió una vida disipada y libertina que, según dicen algunos críticos, marcó el tema de las novelas de sus tres hermanas escritoras.

Todos los hermanos murieron jóvenes, la última fue Charlotte, con 38 años. Y nunca supieron la fama que alcanzarían los pequeños escritos que ocuparon sus vidas con tanto fervor.


Educadas en casa por su padre, un estricto párroco, y su tía,  tras la temprana muerte de la madre, se interesaron muy pronto por temas políticos, estaban suscritos a varias revistas literarias y leían los pocos periódicos que llegaban al apartado pueblo de Haworth.  

Hoja del diario de Emily Brontë,
donde no sólo se encuentra
una parte de las historias de Gonda, sino
un dibujo de de ella y su hermana Anne en
su casa de Haworth.
Nunca se relacionaron demasiado con la gente del exterior, y se cree que ellos cuatro se bastaban para ocupar todas esas horas muertas que los días les ofrecían. Y es que Charlotte y Branwell comenzaron a escribir las aventuras de Angria, un lugar inventado del que iban acumulando historias, y al que luego se sumaron las dos pequeñas, Emily y Anne, que crearon Gondal.



A diferencia de los manuscritos de Angria, los de Gondal casi no se conservan,  pero si se dice que algunos de sus poemas fueron el germen de los personajes de Cumbres Borrascosas.





Después trabajaron fuera de la casa familiar, de institutrices o profesoras, siguieron con sus escritos, con su mundo, volvieron a casa, se volvieron a ir. Tras la muerte de su tía poco a poco fueron volviendo de nuevo y sus historias siguieron hilándose. Cuatro hermanos que estaban unidos por más que la sangre, por sus sueños de artistas, que poco a poco se iban afianzando. La música, la pintura, la escritura...

Branwell intentó dedicarse a la pintura, y lo primero que publicaron las tres hermanas fue un pequeño recopilatorio de poemas bajo los pseudónimos de Currer, Ellis y Acton Bell (Charlotte, Emily y Anne, respectivamente), conservando las iniciales de sus propios nombres. Sólo vendieron tres copias. Pero no desistieron.

 Pronto se embarcaron cada una en sus proyectos y en 1947 publicaron Jane Eyre, Cumbres Borrascosas y Agnes Grey, respectivamente, siempre bajo sus pseudónimos.


Después llegó la época mala, cuando tuvieron que hacerse cargo de un Branwell cuyo estado psicológico y mental había empeorado (según dicen debido a su adicción al opio y al alcohol). Emily lo salvó de un incendio al arden su cama, y poco después murió. Emily le siguió a los tres meses aquejada de una tuberculosis que arrastraba desde hacía tiempo. Cinco meses después fue Anne, y Charlotte les sobrevivió siete años, hasta que se reunió con todos ellos dejándonos pocos rastros de una familia que todavía sigue suscitando mucha curiosidad.
Se dice que Emily destruyó varios de sus manuscritos, e incluso que Charlotte quemó parte de la segunda novela que estaba escribiendo a petición de su hermana. Sabía que era demasiado celosa de su intimidad como para que nadie leyera lo que había escrito, y así todo quedó reducido a su única novela, algún poema y dos cartas y unos diarios que escribió con Anne.

Así que poco sabemos realmente de ella. De las tres hermanas, Emily siempre fue descrita como la más sincera, casi salvaje. Su actividad favorita era pasear por los sombríos páramos, sola, con su perro o acompañada por alguna de sus hermanas. Amaba los animales y tenía por compañero un perro, Keeper, que incluso después de su muerte acudía a su habitación por las noches, esperando encontrarla.

Si dicen que Charlotte era la racionalidad, la sensatez y las buenas maneras y Anne el encanto y la ingenuidad, Emily fue la sinceridad, la naturalidad, el amor a la naturaleza y la libertad por encima de los convencionalismos.


Quizá algún día visite ese lugar que tanto le inspiró, y creo no está muy lejos. Mientras tanto me deleito con pensar en ello y saber que por lo menos tengo su libro entre las manos.


jueves, 10 de octubre de 2013

Autores que me tocan: Zadie Smith

Me encanta.

Tiene una mirada intensa. Te mira desde la solapa del libro y te quiere decir muchas cosas, aunque parezca tímida y las guarde bajo ese pose sinceroy esos expresivos ojos.
Me encantaría escuchar su voz.

Nacida en el 75 en Londres de madre jamaicana y padre inglés, se crió en un barrio multicultural, y se nota en su prosa. Su primera novela "Dientes Blancos" se publicó en su último año de carrera, en el 2000, por lo que ella tenía 25 añitos. Y ganó varios premios.
Recuerdo el libro. Me lo compré en edición de bolsillo tenía una portada característica. Al igual que muchos de sus protagonistas. A una le faltaban los dientes frontales, otros eran ex combatientes de la Segunda Guerra Mundial, todos eran inmigrantes, con hijos difíciles, o no tanto, simplemente con hijos de segundas generaciones que no lo tienen fácil.

Después vinieron "El cazador de autógrafos", que no terminó de cuajarme y "Sobre la belleza", que me encantó. Otros libro de recopilación deautores, un ensayo, y por lo que leí colabora con su marido en una obra de teatro, además de enseñar desde 2010 Escritura Creativa en la Universidad de New York

Polifacética, pero siempre dentro de un mismo ámbito, de una misma línea.

Dice cosas tan ciertas como que " creces con tu escritura cuando empiezas tan joven" o " mi mente tiene forma de novela". Y es cierto que suele pasar, estas dos cosas. Se cuecen historias cada vez que doblas una esquina, todo es estimulante, cualquier pequeño detalle que parezca insignificante, cualquier gesto. Y eso es lo bonito. Lo bonito de lo cotidiano.

He creido leer por ahí que en noviembre estrena nueva novela, una que lleva siete años escribiendo, entre otros proyectos y sus labores de profesora.
Así que... ¡Espero poder pedirla para Navidad!

lunes, 7 de octubre de 2013

Los libros y sus películas II

En julio hablé de libros y de películas, de como unos a veces enganchan más que los otros, o al revés.
Así que aquí vuelvo al ataque con una segunda parte.

Libros que me han gustado más que las películas:

-Las cenizas de Ángela, Frank McCourt

Lo leí hace tiempo, creo que cuando salió. Y me atrapó desde el principio. Me gustaba el tono, la forma de contar las historias duras de un niño irlandés, una tierra de la que poco sabía en ese momento. Recuerdo que luego salió otro libro: Lo es, y más tarde otro: El profesor. Los compré los dos y los leí con gusto. Me encantaban las historias de Frank McCourt, su vida y su forma de ser profesor.
Empezó a publicar con 66 años y tuve éxito contando sus anécdotas. Me alegro que se reconociera su vida y sus historias.
Y la película que hicieron no estaba mal, pero prefiero sus letras, su puño y su bolígrafo. Te atrapa.


 - Memorias de una Geisha, Arthur Golkjden


También fue hace tiempo. Una amiga me lo recomendó y recuerdo que las descripciones eran expléndidas y que ese mundo que contaba hacía que cada vez tuvieras más ganas de saber un poco más sobre esas historias que nos quedan tan lejos y existen sin que nos enteremos.
La película me gustó. Cómo no iba a hacerlo... pero si tuviera que elegir, elegiría volver a sumergirme en el libro y notar esa tela trasparente que te envolvía al sujetarlo entre las manos y perderte en sus letras.





Al revés (películas más que libros)

-La mandolina del capitan Corelli, de Luis de Bernières

Cayó primero el libro en mis manos, y llegó un punto en el que me quedé parada y me costaba avanzar. Recuerdo que volví a cogerlo entre mis manos y continué, peor no demasiado. Luego lo terminé y me quedó buen sabir de boca.
Sin embargo cuando vi la película me encantó. Fue hace tiempo. A veces no quiero volver a ver pelis que me han dejado un buen recuerdo por lo que pueda pasar, como ocurre con los dibujos animados que vimos de pequeños. Una vez lo hice y me llevé un gran chasco. Pero aquí tengo que reconocer que fue la peli lo que más se grabó. 


-A tres metros sobre el cielo. 

Vi la peli sin leer el libro. Y me atrapó su fotografía, sus imágenes, el viento rozando los cuerpos, la luz de Barcelona, la química de los protagonistas, la múscia...
Y cuando vi el libro en una bandeja de ofertas y me paré a leerlo para recordar esas imágenes que todavía tenía grabadas, quedé totalmente defraudada. Sólo leí las primeras páginas, pero lo cierto es que no pude seguir, me pareció infumable. Luego vi que era un éxito de ventas, y aún me quedé más atónica. Después averigué que la película española era una adaptación del libro que era italiano, así que me quedé más tranquila pensando que habíamos hecho algo bien, que nuestro cine había triunfado.
 
 
Mitad mitad


-Cometas en el cielo de Khaleb Hosseini

Me gustó el libro. Me encantó. Me pareció duro, sí,  pero transmitía de una forma una realidad expresada en una novela que llegaba de una forma distinta, de una forma más potente.
Más tarde llegó la película. Y creo que le hace justicia. Hay películas que no llegan, que se quedan cortas, pero esta complementa, sirve de ventana para mostrar esa realidad, y ayuda.


-El Paciente Inglés, Michael Ondaatje


Sólo tengo palabras de ALABANZA para este título. Fue la película primero, quizá a mis 16 años. En unos cines que ya han desaparecido, donde los carteles de sus últimas sesiones estan descoloridos y los restos de palomitas petrificados entre sus butacas. Recuerdo la música que acompañaba una historia apasionada, a la vez que trágica. Si cierro los ojos veo la última escena con todo detalle. Creo que la he vuelvo a ver tres veces por lo menos.
Y fue hace menos, creo que hace cinco años, cuando cayó en mis manos el libro de Michael Ondaatje. En un puesto de segunda mano lo compré por dos euros y empecé a leerlo tranquilamente una tarde. Pasaron las horas y seguí ahí sentada, con él entre las manos, leyendo despacio, saboreando las palabras. Fue amor a primera lectura. Es que me encantó su forma de narrar, de contar, de decir, de mostrar, de llegar hasta el lector. Por eso lo dejé y seguí leyéndolo poco a poco. Releyendo al día siguiente algunas de las frases, quedándome con su sabor.
Poco más puedo decir, que desde entocnes, como las ciruelas de otra manera.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Autores que me tocan: Anna Gavalda





El primer libro que leí de ella fue en 2005. Me lo regalaron y se llamaba "La amaba". Su portada me echó para atrás, más que atraerme, pero como escaseaban los libros en el lugar remoto en el que estaba lo leí.
Y... me encantó.
Lo disfruté desde las primeras páginas. Cómo se detenía en los detalles diarios que perfilaban los personajes, la realidad de sus diálogos, la profundidad de sus vidas...
Cortito, lo acabé en dos días. Y quise más.
A los meses me compré su libro de relatos "Quisiera que alguien me esperar en algún lugar". Y aunque algunos me gustaron, no me terminó de convencer.
Un poco más adelante llegó "Juntos nada más" y lo devoré. Sí, porque sus personajes se colaban entre las páginas y me obligaban a seguir viendo lo que había tras una puerta, al girar la esquina, en la buhardilla, en el restaurante, en la calle... Se encontraban y se desvanecían, porque así es la vida, personas con sus vidas y sus mundos, personas cotidianas, y mentes que no paran de procesar (después apareció la película y la disfruté, aunque como siempre se queda corta porque todas esas páginas no se pueden resumir en dos horas)

Cogí "El consuelo" con ilusión. Pero me decepcionó. No lograba encontrar ese hilo que te hace no poder soltar un libro, y ahora no recuerdo si lo terminé o no. Ni siquiera la historia, ni una pincelada. Lo que si recuerdo es que cuando hice limpieza en mi cuarto ese fue uno de los libros que doné.

Y hace tres años llegó "La sal de la vida". Un librito fino, que te lees rápido aunque hayas detenido varias veces la lectura para que dure más, que te envuelve con esos cuatro hermanos que se acercan a tí y te susurran, que hablan de todo y de nada, que comparten un momento único que necesitan para lograr comprenderse, que no dejan las palabras en el aire y las sueltan en una agradable tarde en la campiña...

He visto que me faltan por leer algunos libros que no se han traducido todavía, por eso nos los tenía fichados: "Ceux qui savent comprendront, 2000", "À leurs bons cœurs, 2005"o "Désordre et sentiments, 2010". Y quizá se los pida a una amiga francesa.

Y ahora esperando con ganas el siguiente. Esperando a que ella, que vive en un pueblecito tranquilo al sur de París, con sus dos hijos y su perra. que escribe en un pequeño estudio que ha alquilado, que no tiene tele, ni escucha la radio salvo France Cultura, que no le gusta la fama y quiere que le traten solamente como una escritora, que le encantan los geranios, que siempre ha tenido perros blancos y negros, que es un poco solitaria, que estos últimos años se ha dedicado a la traducción para huir del "fenómeno Gavalda"... nos brinde una nueva lectura.

Creo que será en octubre, o eso dice Le Figaro, asi que estaré atenta, porque volver a leer algo de ella va a ser una delicia.

lunes, 15 de julio de 2013

Los libros y sus películas

¿Libro o película?
Suelo ser de leer el libro antes, y luego ver la peli. Pero no siempre pasa así, como con "Un corazón invencible", "Grandes Esperanzas", o "La Mandolina del Capitan Corelli". Y una vez tienes cada uno en una mano, una sube y otra baja ¿cual te ha gustado más? Casi siempre hay un@ que gana, pero hay veces que se produce un empate.

Definitivamente lo que peor llevo al ver una película de un libro que he leído es que no se parezca en nada a lo que yo me he imaginado. Porque todos al leer imaginamos la historia en nuestra cabeza, con los paisajes, los personajes, el ambiente... y es difícil luego estar a la altura.

Y otra cosa que llevo fatal es que cuando sale una película de un libro, a la siguiente edición le ponen en la portada una foto de los actores ¿Porqué? Todo el marketing que quieras, pero para mí es renunciar a algo, renunciar a su esencia.

Y todo esto para decir que este lunes he querido hablar de los libros y sus películas. Así que aquí os dejo dos de cada.

Libros que me han gustado más que sus películas:




-Tan cerca tan lejos, Jonathan Safran Foer

Fue en 2004 (puff, no ha llovido desde entonces...) cuando vi un artículo en el periódico y lo compré. Me encantó. Me atrapó desde el principio, la historia, los personajes, el modo de ir narrándola, de lo que no dice y tu vas encajando en tu cabeza. Me quedó tan buen sabor de boca que he seguido desde entonces al autor, aunque sólo tiene tres libros y el último es una investigación sobre comer carne animal.
El año pasado sacaron la película, e ilusionada fui al cine a verla como la primera. Cual fue mi sorpresa cuando mientras avanzaba la trama no podía parar de revolverme en el asiento. No puedo decir exactamente qué no me gustó, porque es que fue todo, incluso Tom Hanks y Sandra Bullock, que tienen películas buenas. Pero esta... Nada de nada.



-Amanecer en el desierto, de Waris Dirie

El libro cayó en mis manos como un regalo hace años, y fue una lectura dura, intensa pero emocionante. Y la película no desmerece, pero es un poco floja para lo que es el libro. Sin embargo tengo que afirmar que no es mala, como la que nombro arriba, sino que el libro me emocionó más.





Al revés (películas más que libros)



-Grandes Esperanzas

En 1998 se llevó al cine una adaptación actualizada de la famosa novela de Charles Dickens, Me encantó, tanto... que se ha convertido en una de mis pelis, una de esas que guardo en VHS y que viene a mi cabeza cuando pienso en las películas que me han marcado.
Sin embargo tengo que reconocer que cuando leí el libro de Dickens no me gustó en absoluto, incluso no lo acabé y lo regalé. No encontré nada de lo que me había fascinado en la película, y preferí olvidar que estaban unidos.



-La Historia Interminable.

Película de infancia con los inolvidables Bastian, Atreyu, Fujur, la Emperatriz infantil... Un cuento que se guarda en tu memoria y te hace dormir mejor.
Sin embargo cuando leí el libro, pese a que lo cogí con ilusión, estaba escrito con distintos colores y tenía buena pinta... me llegó a aburrir y preferí quedarme con la magia de su versión cinematográfica.



Mitad mitad



 -Vírgenes Suicidas

Una de mis películas preferidas de aquí a la luna. Sofia Coppola me apasiona, todo hay que decirlo, pero esta película es sublime.
Y se nota que uno de sus escritores preferidos es Jeffrey Eugenides, porque ha clavado el libro, que lo leí después y lo he releído ya como cuatro veces, porque narra de una forma que ENAMORA!


-El peso del agua de Anita Shreve

El libro me encantó, como muchos de esta autora y cuando vi la película, tuve que reconocer que Sean Peen, su director, como la clavó (salvo que el final lo varía y al principio me causó un poco de recelo) pero los actorazos que tiene (el propio Penn,Sara Polley, Catherine McComack..) y y lo bien que representan la trama hizo que tenga a los dos en alta estima. Incluso copié un poema que no aparece en el libro, que me encantó, y lo llevaba siempre encima, en un bolsillo de la cartera.


Habrá segunda parte ;)

lunes, 8 de julio de 2013

Autores que me tocan: Juan Marsé

Juan Marsé llegó a mis manos en 2011 ( lo que tiene llevar un bloc con todos los libros leídos y las fechas). Y fue con "Rabos de Lagartija", un regalo de cumpleaños por un compi de trabajo. El título era por lo que había elegido el libro, pero fue el contenido lo que me envolvió. Un barrial de Barcelona, una infancia difícil, una historia de suburbios, una mezcla de postguerra y vidas entrecruzadas, algo de magia envuelta en sueños...

Luego, poco a poco, entre préstamos de amigos y tiendas de segunda mano llegaron "El embrujo de Shangai", "Últimas tardes con Teresa", "Caligrafía de los sueños", "Las canciones de amor en Lolita´s Club", "La muchacha de las bragas de oro" y ahora entre mis manos está "Ronda de Guinardó".

Hace poco estuve en Barcelona y pensé en qué le diría si me lo encontraba por la calle, pero nada acudió a mi mente salvo los típicos "me gusta su obra", "me envuelven sus historias"... Y es que ya con sus 80 años, sigue escribiendo y hace unos meses han presentado documental sobre él.  Sus arrugas y los surcos de su rostro no hacen más que avisarnos de todo lo que esconde, de todo lo que ha ido reflejando en sus libros.

Suele escribir en su despacho de Barcelona, rodeado de libros y objetos personales. Quizá algún día pueda tomarme un té con él ahí sentados, mientras nos envuelven todas las historias que ha ido escribiendo a lo largo de los años. 

En El País dicen  "Marsé cuenta como si a la vez te regalara postales en las que están los colores de lo que vio.Cuenta para que veas, no solo para que oigas." (Y sonrío, porque lo veo)
Y a principios de año en una entrevista dijo "Me veo sentado en esta mesa, escribiendo a mano y con buena letra, acompañado por el saxo de Charlie Parker destilando «Oh, lady be good»" (Y pensé: ¡cómo yo, a mano, a mano, a manooooo. Y esa música... la bailo yo)



Estos dos libros suyos los tengo en reserva. Me los regalaron de segunda mano, de los traperos de Emaus. Y me faltan todavía dos más que he fichado en la biblioteca


Así que mientras escribo, en el ordenador esta vez :( , escucho la canción y la guardo mis favoritos, sección: música para cuando siga con mis relatos este verano.  Aquí os la dejo.



jueves, 6 de junio de 2013

Autores que me tocan... Milena Agus



Fuente: 20 minutos

Compré su primer libro en una librería, como a veces pasa, por casualidad, por nada especial, porque la palabra tiburón es una de esa que me atrae y me aterra, porque algo llamó mi atención de las letras, de la portada, de su olor. El caso es que fue una de esas casualidades que luego te das cuenta que quizá no lo son tanto, que quizá tenía que pasar. 
Libro tras libro he ido leyendo sus historias. Muchas veces instándole mentalmente a que escribiera más rápido porque quería ver otro libro suyo publicado. 
Y es que me gusta leerlos, me gusta perderme entre las líneas e imaginar lo que cuenta, trasladarme a esas callejuelas, a ese ambiente que huele a mar, a esa brisa que te roza la cara y hace que los pelos se crucen delante de tus ojos. A sus historias sencillas y entrañables, a la locura de sus personajes, a la sensualidad de su prosa y a la sensibilidad de sus escenarios. 


Por ese deseo de saber más sobre quien escribe que nos suele invadir, rebusqué para ver que podía saber de ella, pero sólo he rescatado pequeños datos como que nació en Génova, que vive en Cagliari donde es profesora de literatura en un instituto, que su primer premio literario lo celebró con 46 años en el 2004, y que parece que prefiere la tranquilidad de sus raíces y los paisajes que conoce.
Poco más, por no decir nada más. Salvo pequeñas reflexiones de tres escasas entrevistas que he encontrado:

"Hay muchísimas cosas que solo al ser escritas encuentran una arquitectura acorde, una respuesta, un orden... Encontrar una arquitectura a todas estas historias me ayuda a encontrar una respuesta a mis problemas"

"No ha cambiado nada. Llevo la vida de antes, idéntica. En el plano económico, ha habido una mejoría, aunque he invertido casi todo en cuidar a mi madre enferma, en darle el mejor tratamiento posible. Tampoco he cambiado en mi forma de vestir, ni voy a restaurantes caros... Sigo haciendo lo que hacía antes, me siguen gustando las cosas sencillas"


"Los escritores  somos desgraciados porque no logramos vivir en la realidad tal y como es y por eso nos vamos al mundo de la fantasía. Conozco a mucha gente con un gran sufrimiento. Cuando los veo, pienso: así estaría yo si no escribiera. Los escritores somos desgraciados, pero tenemos un arma de defensa: la escritura"



Por ello, desde aquí quería agradecerle, allá donde esté ( le imagino en algún punto de Cagliari, con una ventana abierta. Huelo el mar, la madera, los frutos...), esas pequeñas frases que hacen libros y llegan a nuestras manos para que las saboreemos lentamente y nos deleitemos con tu tinta.



Mis 5 libros de Milena Agus:
 "Mientras duerme el Tiburón", "Mal de piedras", "Las alas de mi padre",  "La imperfección del amor" y "Alice"